Método RAIN para gestionar mis emociones en situaciones de incertidumbre y preocupación.

En épocas de mucha incertidumbre, crisis climáticas, sociales, económicas y coronavirus, ¿cómo podemos gestionar nuestras emociones? ¿Qué podemos hacer para que el pánico no se apodere de nosotros y nos juegue una mala pasada?

Hay veces, que nos preocupamos por lo que pasa en nuestro entorno.

Más allá, que contemos o no, con ciertas herramientas de afrontamiento, con nuestra capacidad de resiliencia y aún en algunos casos, con horas de entrenamiento emocional.

Aunque intentemos evitarlo, dicha situación nos atraviesa por el simple hecho de ser parte de una misma realidad.

Llámese una crisis económica, un conflicto familiar, laboral o un CoronaVirus.

Situaciones que impactan en nuestra realidad externa y por consiguiente afectan nuestra realidad interna generando inseguridad, miedo, desolación, descontrol, impaciencia, enojo, intolerancia.

Aprender a gestionar nuestras emociones en estos momentos de incertidumbre, se transforma en sí mismo, en una posibilidad de transitar el momento de una manera controlada en donde los niveles emocionales individuales colaboren en la construcción de una realidad social tendiente al equilibrio.

MODELO RAIN PARA MOMENTOS DIFÍCILES

El método RAIN (en inglés lluvia), es utilizado en el Mindfulness para abordar momentos de estrés, tensión, enojo y preocupación por ejemplo, facilitando la conexión con nuestras emociones, la toma de conciencia y la regulación de su intensidad.

R – Reconocer.

Reconocer lo que nos está pasando. Ponerlo en palabras. Darle nombre.

El hecho de admitir lo que nos ocurre, sin juzgarlo, incluso poder nombrarlo, ubicarlo, darle forma, tamaño, color o temperatura, nos ayuda a gestionarlo luego. 

No puedo gestionar lo invisible, lo que no está reconocido.

Prestarle atención a lo que estoy pensando y sintiendo.
¿Qué me dice mi cuerpo?
Identifica posibles zonas de tensión.

A – Aceptar.

Aceptar lo que me pasa no es un acto de resignación pasiva, al contrario. 

Es, activamente, darle un lugar sabiendo que cumple una función en nosotros.

Es entender que lo que estoy transitando, aparece POR y PARA algo.

Acepto que lo que me pasa, aunque no sea de mi agrado, está cumpliendo alguna función en mi sistema, una función importante, más allá que no logre darme cuenta cuál es.

La aceptación es una parte importante del proceso interno, que impacta positivamente en mis emociones.

Aunque no nos guste, fingir que no está o reprimir lo que me pasa, sólo empeora las cosas.

A lo que te resistes, persiste.

I – Indagar (curiosamente).

Investiga con amor lo que sientes, con preguntas que te ayuden a profundizar.

En Coaching las llamamos «Preguntas Poderosas», o «Preguntar Poderosamente», a aquellas preguntas que nos llevan a un grado de consciencia más profundo, nos producen un Insight y nos abren nuevas posibilidades de pensamiento y acción.

Algunas preguntas que ayueden podrían ser:

  • ¿Qué pensamientos tengo?
  • ¿Qué estoy necesitando?
  • ¿Qué siento en el cuerpo?
  • ¿Qué creencias tengo al respecto?
  • ¿Con qué recursos cuento? (Internos o externos).
  • ¿A qué le temo?
  • ¿Cómo puedo llamar esto que siento?

Haz un llamado a tu curiosidad natural, enfocando tu atención en la experiencia que vives en el momento.

Si te alejas del análisis de tipo intelectual, mucho mejor.

N – No Apegarse 

Implica distanciar Quién Soy, de la emoción que estoy sintiendo. 

Yo no soy mis sentimientos y pensamientos.

Bajo estas circunstancias, simplemente puedo verme como el recipiente donde ellos tienen lugar.

Entendiendo que lo que me pasa, es una experiencia actual, bajo una situación determinada y no representa mi Identidad, dejo de identificarme con ellos, puedo tomar distancia.

Mi identidad no está determinada por lo que me pasa.

Yo puedo ser la parte consciente que lo identifique.

El modelo que hoy les compartimos, no es ninguna receta mágica.
Es un ejercicio. Y como todo ejercicio, requiere práctica. Al principio puede que cueste y no se vean grandes resultados.
Cuando hablamos de resultados, hacemos referencia a conseguir, por ejemplo, calma o control en un momento que esté sintiendo preocupación y en donde la posibilidad de pensar distinto nos facilite diseñar nuevas acciones orientadas hacia lo que deseamos conseguir o lograr.

La práctica hace al maestro.

Como siempre, desde la perspectiva del coaching, bienvenido sea el Diseño de Acciones.
¿Qué acciones voy a implementar a partir de lo que me di cuenta?
¿Hay pedidos que necesite realizar? ¿A quiénes? ¿Cuando?
¿Hay algo que quiero dejar de hacer?

Recuerda que este es un modelo. Si deseas agregarle tu toque personal para hacerlo más efectivo, bienvenido!


AGUSTÍN DUARTE, ACC – ICF.
Coach Organizacional. Practitioner en PNL.
Co-Fundador de Potenciando.me.
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